noviembre 01, 2006

INFANCIAS: Incierta niña bonita

Desdibujado en la memoria de los más ancianos, el origen del poblado de Miñi Miñe es incierto en cuanto a su fundación, aunque presumiblemente surge en las postrimerías de la Colonia. Consecuente con la medición del tiempo que realizaban los pueblos originarios de la zona, ajenos a la calendarización formal occidental, existen hitos demarcatorios más relevantes que fechas precisas. Así, la aparición del sector llamado El Rancho y la construcción de la iglesia, en el siglo dieciocho, se instituyen en el colectivo como ejes principales del origen y consolidación, primero del pueblo, y luego, de los caseríos que conforman la demografía de la quebrada.

“Este Miñi Miñe es más viejo que la ñuñuca, porque antes había un cementerio acá en el frente. Suponen que ha habido más de cien personas viviendo ahí. Después de ahí se fueron a vivir arriba, al Rancho. Después de ahí se quedó la gente aquí. Tenía una abuelita yo, mi abuelita se llamaba Manuela, no me acuerdo el apellido, viejita ella, en ese tiempo yo tendría mis doce, trece años, ella me contaba, me decía, ¡ay hija!, acá hubo un terremoto fuerte, pero fuerte, yo era niña y venía subiendo para arriba, decía, y bajaba para abajo, porque el terremoto era muy fuerte, hará más de cien años, claro, más de cien años...”.
(Valeria Tauca).

Según algunas estimaciones, durante la primera mitad del siglo dieciocho, se llevó a cabo la construcción de la iglesia del poblado de Miñi Miñe. En el relato de algunos de sus habitantes, existe el recuerdo transmitido generacionalmente, de caravanas de burros trasladando desde la costa vigas y maderos de pino oregón. La construcción de este recinto religioso mayor y de características arquitectónicas particulares para la zona, similares a otras iglesias de la costa y los valles peruanos, permiten presumir una importancia política, administrativa y/o cultural del poblado durante el periodo. Así también lo ratifican la presencia de lienzos de gran calidad, que relatan el Vía Crucis y de algunos restos de pintura mural.

En la actualidad no existe una expresión lingüística periódica y permanente en aymara -un fenómeno creciente en la precordillera nortina-, pero a pesar de ello, y dada su ubicación geográfica, es seguro que constituyó, junto al quechua en un primer periodo de asentamientos prehispánicos, la lengua materna del lugar. El origen exacto del nombre Miñi Miñe no es claro, pero su vertiente proviene de una de esas dos lenguas o de una mixtura entre ambas.

“Dicen que Miñi Miñe significa “niña bonita”, no sé en qué idioma, será porque, yo a veces pienso, porque este pueblo tan chiquito como es, es tan productivo...”
(Valeria Tauca).

Por otra parte, la constante presencia de movimientos telúricos y la conformación de la Naturaleza como un “personaje”, capaz de manifestar de algún modo emociones y voluntad y desatar enfermedades inexplicables, caracteriza los relatos biográficos y da cuenta de una particular visión que redefine los acontecimientos históricos de la primera mitad del siglo veinte y marca las infancias de los ancianos.

“Después, el 42, empezó a removerse la tierra, a trabajarse por su cuenta la tierra. La naturaleza no es como el hombre. El hombre se manda solo, hace todas las cosas, pero la naturaleza no. Peor para uno. Mi padre ponía unas calaminas de éstas (indica) y enseguida, los tapaba con trapos, pero sabe qué lo que pasaba, el río se subía, y las calaminas quedaban en el aire. Aquí hubo no sé, era raro, el cerro se bajaba, a este lado también, entonces, todo eso ha hecho que la gente se vaya. Fallaba el agua, se sufría, la tierra se disgustaba”...
(Valeria Tauca).

1 Comments:

At 3:21 PM, Blogger Ximena said...

hola!!
acabo de ver tu blog de pasadita y debo decir que me encanto.. pero nose como agregar a mas gente!! hahahaa!!!

saludos!

 

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