noviembre 01, 2006

LEYENDAS BASADAS EN FENÓMENOS DE LA NATURALEZA: Malas horas y agarradera

El enfrentamiento cotidiano a los fenómenos de la Naturaleza que exige el trabajo de la tierra determinó que algunos de ellos, inexplicables hace décadas o siglos pasados, dieran lugar a creencias que otorgaban cualidades sobrenaturales a la tierra, en circunstancias precisas. Surgen acechantes las “malas horas” y el fenómeno de la “agarradera”.

La construcción de este espacio simbólico particular dio origen, como contrapartida, a la figura del curandero, un hombre capaz de develar este lenguaje extraño con que la Madre Tierra hacía sentir su desacuerdo, molestia y/o dolor.

El entendimiento entre Curandero y Naturaleza exigió la edificación de un rito de sanación, con códigos entendibles sólo para el iniciado. Hombre y Naturaleza reconstruyen, con un nuevo lenguaje, el puente roto que había interrumpido una fluida comunicación entre ambos, la comunión habitual con el entorno.

“Hay horas malas que pasan en los terrenos, uno se duerme o rabea o cualquier cosa pasando por ese trecho, eso se interna en la persona y la persona se enferma, porque ha insistido esas horas malas, se ha entrometido en uno. Es así.
Entonces, para eso hay curanderos, pues.
En el tiempo antiguo, en ese tiempo, no había médico, y había que ir allá a ver qué pasaba...”

(Nazario Chambe)

Al concurrir al lugar donde ejercía el curandero, único actor legitimado socialmente como sanador-traductor de los designios misteriosos de la Naturaleza, éste explicaba:

“... ha insistido la tierra, está pasando horas malas en ese momento y usted estuvo ahí y le ha envestido la tierra.
- ¿Qué lo que hay que hacer?, preguntaba uno.
Ellos saben altiro.
Usted tiene que asistir ahí con distintas cosas, coca, cigarros, o por lo menos pide un animal, un cordero, para enterrarlo ahí, lo pide para dejarlo tranquilo, si no lo cura, la persona que está invistida se muere nomás. Entonces, la persona tiene que alistarse todas esas cosas para que el curandero vaya a ese trecho y tiene que hacer todas las abluciones, el curandero sabe cómo hacerlo, lo sabe, rezar, arrodillarse o llamar el ánimo, porque está sin ánimo la persona, pasa la noche, hace ese trabajo, con eso, listo, se alivia la persona, y si no es eso, se muere nomás, se muere nomás.
Ésa es la tierra. Enviste”.
(Nazario Chambe)


“Dicen que la tierra agarra, se asusta uno a veces y dicen que agarra, se asusta uno de cualquier cosa, y ahí tienen que curar los curanderos, no pueden dormir, se sueña mucho y no se puede dormir, así dicen, los curanderos los sanan, ¿qué harán ellos?, le ponen millo, una piedra, los curanderos la traen de Bolivia, una piedrita, compramos acá nosotros, porque dicen que es bueno, limpia, dicen, eso es bueno dicen, y después los curanderos los llevan lejos, lo queman”...
(Luzmira Quenaya)

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